jueves, 19 de noviembre de 2009

BRILLAT-SAVARIN

¡Con mucho gusto!




"El placer de la mesa es propio de cualquier edad, clase, nación y época; puede combinarse con con todos los demás placeres, y subiste hasta lo último para consolarnos de la pérdida de los otros".


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"El universo sería nada sin la vida, y cuanto vive se alimenta."


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"Más contribuye a la felicidad del género humano la invención de una vianda nueva, que el descubrimiento de un astro."


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"Convidar a alguien equivale a encargarse de su felicidad en tanto esté bajo tu techo."




Jean Anthelme Brillat-Savarin
Padre de la gastronomía





Para subsistir todos los seres vivos requerimos alimentarnos y en particular para los animales la naturaliza se vale de mecanismos que inducen a la ingesta de los diversos nutrientes necesarios, el primero de estos mecanismos es una instrucción que alerta cuándo es tiempo de abasto, a esa señal la llamamos hambre, que es una sensación desagradable que desaparece al comer. Por lo tanto comer se vuelve un acto placentero. Pero sí el hambre nos indica el cuándo, otros sistemas nos dicen el qué. Es ahí cuando entran en escena las formas, los colores, las texturas, los olores y los sabores que captamos mediante los sentidos no solo distinguiendo entre lo agradable y lo desagradable, sino registrando una variedad enorme aunque limitada.

Hasta aquí comer es una función meramente biológica. Es el hombre que al percibir que modificando y combinando los alimentos disponibles el placer adopta posibilidades infinitas, exaltando los sentidos a otras dimensiones dignas de comentarse, que convierte la necesidad animal en una actividad social. No es lo mismo simplemente saciar el hambre que compartir el alma en torno a un humeante plato de frijoles hechos con amor.

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